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Autor: Elbereth | ver web | email: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
9 de Enero de 1959 Ribadelago - Zamora
Esa mañana se ha despertado bruscamente. Como si alguien hubiera tocado su hombro o le hubiera llamado por su nombre, pero al abrir los ojos, nada. Sólo la vaga sensación de una presencia, algo más que un sueño. Mientras tomaba el café ha pensado en la presa. Y ha sabido que tenía que estar allí antes del alba. Ha cogido el coche, casi en pijama y sin afeitar. Por el camino los nervios se le han agarrado al estómago, y no ha levantado el pie del acelerador hasta llegar.
Chaim aparca el coche a la entrada de la presa. Ve una figura al otro lado. El corazón se le para. Así, sin avisar, pero él sigue de pie y respirando. Se lleva una mano a los ojos a modo de visera, pero no hace falta que vea: él siente, está convencido.
Echa a andar por el centro de la carretera, y la figura del extremo opuesto se pone en marcha. Al principio tiene vértigo, siente náuseas, pero cuando la idea de darse la vuelta le cruza por la cabeza, el resultado es que apresura el paso.
La presa está rodeada por montañas rocosas, y algunos tímidos bosquecillos. El agua del embalse es casi negra, delicadamente rizada. El amanecer empuja al Sol hacia arriba, al cielo silencioso.
Los dos llegan al mismo tiempo al centro de la presa. Se miran a los ojos y una primera sonrisa asoma a sus labios. Después las comisuras de los labios se estiran más, y más hacia arriba, hasta que la risa les alcanza abrazados.
--¡Esta vez te encontré yo a ti, Lea!
--¿Tú crees?
Apoyan la frente el uno en el otro y transforman el tiempo en algo insignificante. Los recuerdos de tantas vidas les arrullan.
--Sí crees que voy a morir esta vez, nada más encontrarte, estás muy equivocada.
--¿Desafiamos al destino?
--¿De qué destino hablas?
Lea sonríe y pasa un dedo por el perfil de su nariz.
--La presa estallará esta noche.
--¿Qué podemos hacer?
--Tendríamos que convencer al alcalde y a los de la hidroeléctrica para que abran más la compuerta. Con los veinticinco centímetros que abrieron ayer, será insuficiente.
--¿No aguantará? ¡La inauguraron hace tres años!
--Sí, construida con materiales defectuosos. Las bajas temperaturas de esta noche harán que el granito y el hormigón se contraigan. Se producirá una grieta.





