| Escrito por elmundo.es | Castilla y León 24h,
on 08-01-2009 00:00
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Publicado el : La Comarca, Últimas noticias |
Actos en memoria de las 144 víctimas en la pantanada de RibadelagoJOSÉ LUIS CABRERO ZAMORA.- El cañón del río Tera, en la comarca de Sanabria (Zamora), fue por la noche iluminado con un haz de luz de 6.000 vatios, la potencia necesaria para remarcar los últimos tres kilómetros que recorrió el agua de la presa de Vega de Tera en los primeros minutos del 9 de enero de 1959, justo antes de impactar contra el pueblo de Ribadelago y de provocar la muerte de 144 personas. El acto, seguido por numerosos vecinos de la zona, permitió iniciar el programa conmemorativo del 50 aniversario de lo que se conoce como la catástrofe de Ribadelago.
Las campanas de una veintena de pueblos de la provincia de Zamora repicaron al unísono a medianoche para recordar a las víctimas, como lo hicieron entonces para avisar de la inminente riada. Fue a las 00,10 horas cuando el muro de la presa se quebró y una masa de agua, piedras y tierra se llevó por delante el pueblo de Ribadelago y la vida de familias enteras. Muchos de los cadáveres nunca fueron recuperados y permanecen todavía en el fondo del Lago de Sanabria, donde los ocho millones de metros cúbicos de agua desembalsados violentamente consiguieron amansarse tras bajar a gran velocidad por el cañón del Tera. Prácticamente todos los municipios de la comarca de Sanabria, además de los ayuntamientos de Benavente y la capital zamorana, así como la catedral, se unieron a la convocatoria. Los supervivientes de la tragedia, la mayor que ha sufrido la provincia de Zamora en toda su historia, son los protagonistas del acto central del programa previsto en el Ribadelago arrasado por el agua, en el que todavía son visibles los efectos de la riada en algunos edificios. Representantes del Gobierno Central y la Junta de Castilla y León han confirmado su presencia en el acto institucional que dará paso a la inauguración del monumento realizado por el escultor Ricardo Flecha. Se trata de una escultura en bronce de más de dos metros y medio que representa a una mujer sanabresa protegiendo con el arrullo a su hijo. El monumento, "símbolo del recuerdo perpetuo a las víctimas de la catástrofe", según el ayuntamiento de Galende promotor de los actos, es, al mismo tiempo, "un canto a la esperanza y a la fuerza de los supervivientes de la tragedia", como explicó el autor de la escultura. La mujer mira hacia el cañón de donde llegó el agua, mientras el niño dirige su cabeza en dirección contraria, "hacia el futuro". El monumento se completará con una lista de los 144 fallecidos, "una relación impactante en la que se ven familias enteras, lo que da una idea de la magnitud del suceso", dice Ricardo Flecha.
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